QUÉ ES LA DISLEXIA

Según los datos estadísticos de otros países más avanzados en su diagnóstico,  la dislexia afecta a una proporción de entre el 5 y el 10% del alumnado  (Flynn y Rahbar, 1994; Shaywitz, Shaywitz, Fletcher y Escobar, 1990). Aunque los estudios de prevalencia en nuestro entorno son limitados, en las Islas Canarias se han realizado varios que ofrecen datos fiables sobre esta cuestión, en concreto aluden a una incidencia de un 3,2% tanto en una muestra de alumnado de Educación Primaria (Jiménez, Guzmán, Rodríguez y Artiles, 2009) como en una muestra de alumnado de Educación Secundaria Obligatoria (González et al., 2010).

Cabe destacar, que según los datos publicados por la Consejería de Educación, Formación y Empleo de La Rioja, en el curso 2017-2018 hay un total de 64.636 estudiantes matriculados en las distintas etapas educativas. Si tenemos en cuenta la incidencia mencionada en el párrafo anterior (3,2%), se puede estimar que en nuestra comunidad autónoma hay aproximadamente 2068 estudiantes con dislexia.

¿QUÉ ES LA DISLEXIA?

La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación contempla por primera vez las Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA) en el epígrafe Alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (TÍTULO II – CAPÍTULO I).

En marzo de 2009 el Senado solicita disponer de un estudio de ámbito estatal que analice la situación del alumnado con dislexia en nuestro sistema educativo. En marzo de 2010 el MECD (entonces ME) inicia las actuaciones para llevar a cabo este estudio en colaboración con todas las administraciones educativas del estado español. Conscientes de la diversidad normativa y de funcionamiento de los centros en las diferentes comunidades autónomas, así como de las variaciones en la terminología utilizada para definir qué es la dislexia, se realiza una aproximación a la dislexia en el contexto de las dificultades específicas de aprendizaje, incluidas entre las causas de necesidad específica de apoyo educativo que se establecen en La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.

Fruto del estudio mencionado, se publica el informeLa atención al alumnado con dislexia en el sistema educativo en el contexto de las necesidades específicas de apoyo educativo” (2012), en el cual se definen las dificultades específicas de aprendizaje (DEA) de la siguiente forma:

“Término general que hace referencia a un grupo heterogéneo de alteraciones en uno o más de los procesos cognitivos implicados en la comprensión y producción del lenguaje, la lectura, la escritura y/o el cálculo aritmético con implicaciones relevantes para el aprendizaje escolar. Estas alteraciones son de base neurobiológica y pueden manifestarse a lo largo del ciclo vital”.

Según el informe las dificultades específicas de aprendizaje (DEA) incluyen:

  • DEA en el lenguaje oral.
  • DEA en la escritura (disgrafía).
  • DEA en el cálculo (discalculia).
  • DEA en la lectura (dislexia).

La definición de dislexia recogida en el informe coincide con la propuesta por la “Asociación Internacional de Dislexia”, que a su vez es la definición de consenso aceptada por la comunidad científica (IDA, 2002).

“Trastorno específico del aprendizaje de la lectura de base neurobiológica, que afecta de manera persistente a la decodificación fonológica (exactitud lectora) y/o al reconocimiento de palabras (fluidez y velocidad lectora). Suele ir acompañado de problemas en la escritura. Es un trastorno resistente a la intervención y no puede ser explicado por discapacidad sensorial, física, motora o intelectual ni por falta de oportunidades para el aprendizaje o factores socioculturales”.

Hasta la pulicación del DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales) se ha tenido en cuenta que para el diagnóstico debe existir un retraso en el aprendizaje de la lectoescritura de 2 años (criterio de discrepancia que recogía el DSM-IV). Esto suponía que no se pudiera realizar hasta tercero de Eduación Primaria. En el actual DSM-V desaparece el criterio de discrepancia y se alude a la resistencia a la intervención, es decir, se siguen presentando dificultades después de 6 meses de intervenciones dirigidas a estas dificultades, con lo cual se puede realizar en primero de Educación Primaria.

¿QUÉ NO ES LA DISLEXIA?

Teniendo en cuenta la definición anterior, se puede concluir que la dislexia es un trastorno específico, es decir, existe una alteración que afecta a la funcionalidad de la conducta lectora que impide al sujeto extraer correcta y eficazmente la información escrita. La alteración es de origen neurobiológico, por tanto, la dislexia está causada por una función anormal en las regiones cerebrales que controlan el lenguaje (nivel biológico) y no por discapacidad, absentismo escolar o factores socioculturales.

Diferentes investigaciones de calidad, es decir, publicadas en revistas aceptadas por la comunidad científica y con revisión por pares sugieren:

  • La dislexia no está asociada a estudiantes vagos, tontos o inmaduros.
  • No es un don o una forma de aprender diferente (es un trastorno).
  • Las personas con dislexia no son ni más ni menos inteligentes que la población general (Gabrieli et al., 2011).
  • No es un problema motor, tampoco se asocia a dificultades de orientación espacial o confusión entre conceptos espaciales. No obstante, estas dificultades pueden estar presentes en la dislexia, ya que en un 50% de los casos se asocia a un trastorno de la coordinación motora (Kaplan, Wilson, Dewey y Crawford, 1998).
  • No es un problema de lateralidad (Ferrero, West y Vadillo, 2017).
  • No es un problema emocional, aunque es común que como consecuencia de la dislexia aparezcan bloqueos emocionales (Bryan, Burstein y Ergul, 2004).
  • No es un problema esencialmente perceptivo-visual (Asociación Americana de Pediatría, 2011; Creavin, Lingam, Steer y Williams, 2015.).

Los mitos mencionados anteriormente deben ser desterrados, ya que desorientan en la toma de decisiones respecto a la detección precoz, diagnóstico, adaptaciones necesarias y medidas de reeducación o apoyo específico.

1.3. CONCEPTOS REFERIDOS A DISLEXIA.

– La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación modificada por la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa. Dificultad específica de aprendizaje en la lectura.

– Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM – V). Trastorno específico del aprendizaje con dificultades en la lectura.

– Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE – 10). Trastorno específico para la lectura.

TRASTORNOS ASOCIADOS.

  • Trastorno específico del lenguaje (TEL) (50% de los casos) (McArthur, Hogben, Edwards, Heath y Mengler, 2000).
  • Trastorno específico del aprendizaje con dificultades en las matemáticas o discalculia (25% de los casos) (Gross-Tsur, Manor y Shalev, 1998).
  • Trastorno de la coordinación motora (50% de los casos) (Kaplan et al., 1998).
  • Trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDA-TDAH) (25-40% de los casos) (Pennington, Willcutt y Rhee, 2005; Gilger, Pennington y DeFries, 1992).